miércoles, 20 de febrero de 2013

23-F: mareas ciudadanas en todo el territorio contra los golpes de Estado. En Granada, a las 5 de la tarde desde la Caleta.



                                                                                         

El día 23 de este mes hará 32 años de la intentona de golpe de Estado. Aquél fue un golpe militar que pretendía acabar con la democracia y el Estado de derecho, con las libertades; es decir, un golpe ilegal utilizando la violencia directa contra las instituciones. Hoy, sin embargo, lo que nos encontramos son diferentes golpes a la democracia y a los derechos ciudadanos, llevados a cabo desde el poder y salvando la legalidad, al menos en apariencia. Nos encontramos con un golpe al derecho universal y gratuito a la sanidad, a la educación, un golpe al derecho a la vivienda, a las pensiones y a todo el sistema de protección social 

Pero la ciudadanía, en los dos últimos años, ha incrementado su indignación expresándose en multitud de movilizaciones protagonizadas por movimientos como el 15M, 25S, stop desahucios, y diversas plataformas o grupos que han ido gestándose por problemas concretos (corralas, afectados por las preferentes, etc.) o al calor de los mismos, como el mismo Frente Cívico Somos Mayoría, en lo que es un constante proceso de empoderamiento de la ciudadanía. También organizaciones sociales y sindicales alejadas del control de los aparatos de  los partidos y conectadas con la indignación de los de abajo, han apoyado y continúan demandando la dignidad del ser humano frente a la reducción como mera mercancía que el capital y los mercados imponen, exigiendo la subordinación de la economía a las necesidades del ser humano y su medio natural.

Y todos los movimientos, todas las mareas ciudadanas, han conseguido confluir en esta significativa fecha para manifestarse en todo el territorio rechazando los golpes de Estado a la democracia, a la soberanía popular y a los derechos ciudadanos. Resumiendo y generalizando las exigencias principales:

1º.- La dignidad del ser humano como fundamento inalienable y la democracia como expresión de su soberanía. Esto necesariamente tiene como consecuencia la apertura de un proceso constituyente, el replanteamiento de la forma de Estado y el modelo territorial, y  la modificación de la ley electoral.

2º.- El rechazo de las políticas impuestas por los mercados y la troika (CE, FMI, BCE), y el control democrático de las decisiones en materia económica. Impago de la deuda ilegítima.

3º.- La defensa del Estado del bienestar y los servicios públicos y de calidad frente a la privatización y su control por los mercados. Incremento de las políticas de protección social, incluyendo el derecho a la vivienda, incorporando medidas como la dación por pago.

4º.- Una banca pública de contenido ético y social. La ciudadanía no tiene que hacerse cargo del saneamiento de los bancos con inyecciones de fondos públicos.

5º.- La democratización del poder político y de los partidos políticos. El fin de los privilegios de la clase política, la corrupción y el tráfico de influencias entre banca, empresas y política.

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